viernes, 8 de agosto de 2014

Cien razones por las que merece la pena vivir

1. Un atardecer en la playa (o un amanecer).

2. Esto es Yosemite, pero cualquier lugar verde, virgen y lleno de vida merece también la pena.


3. La Basílica de San Pedro, en El Vaticano.

4. La pasta carbonara.

5. La Sinfonía n.º 6 en fa mayor, op. 68, "Pastoral", de Beethoven.

6. El Señor de los Anillos, de J. R. R. Tolkien.

7. Las fiestas de prao, con sidra y buena compañía.

8. Star Wars.

9. Un paseo en barco por el mar y que suene esta canción:



10. El olor del césped recién cortado.

11. La canela, en todas sus formas y aplicaciones.

12. Un buen gin-tonic.

13. Una noche estrellada, con o sin luna.

14. Los cacahuetes.

15. El discurso final de Charles Chaplin en El Gran Dictador:



16. La Lista de Schindler.

17. Paul Newman y Robert Redford.



18. Bold as Love, de Jimi Hendrix, o todo Hendrix en realidad.

19. La paella.

20. Las Rimas de Bécquer.

21. Federico García Lorca y su Poeta en Nueva York.

22. Antonio Machado.

23. Colmillo Blanco, de Jack London.

24. Una noche perdido en Dartmouth, con una linterna, un perro, una tienda de campaña y un amigo. Y al amanecer, hacer una foto así:



25. Nueva Zelanda.

26. La ciudad de Nueva York.

27. Roald Dahl y el mundo que te enseña a descubrir.

28. Corintios, 13.

29. El fuet acompañado de un buen zumo de naranja a la hora de la merienda.

30. Hermanos de Sangre.

31. La catedral de Nôtre-Dame.

32. Florencia, entera.

33. El mar Mediterráneo.

34. Cantabria, infinita.

35. La comunidad valenciana.

36. Este disco, por no decir maravilla, también obra maestra:



37. Historia de dos ciudades, de Charles Dickens.

38. The Stone Roses de The Stone Roses.

39. Una buena peli en el cine con palomitas.

40. El cuerpo de una mujer.

41. 1812 Overture, op. 49 de Tchaikovski.


42. La nieve sobre las montañas.

43. El chocolate blanco.

44. Qué bello es vivir, de Frank Capra, y esta imagen en particular:



45. La vida es bella.

46. Este hombre, en este instante:



47. Las águilas.

48. Roma.

49. Un concierto de Radiohead.

50. Don't Look Back in Anger de Oasis.

51. Ron y Coca Cola.

52. Marcharse de casa y regresar.

53. La compañía fiel y sencilla de un perro.

54. La inocencia de la niñez.

55. Esta frase de Rabindranath Tagore: "El hombre que ha de mendigar amor es el más miserable de todos los mendigos."

56. La libertad de la universidad.

57. Concierto para piano n°2 en fa mayor, op. 102, de Shostakovich.

58. El sonido de un órgano en una catedral.

59. Harry Potter.

60. Una noche en París.

61. El discurso "I had a dream" de Martin Luther-King.

62. La Pasión de Jesucristo según San Juan.

63. Eternal Sunshine of the Spotless Mind.

64. Into the Wild, de Sean Penn.

65. El poema She walks in beauty, de Lord Byron.

66. Ella:



67. Los niños y su capacidad para aprender.

68. La historia de Richard y Kahlan en La Espada de la Verdad.

69. Los Boyeros de Berna.

70. Un paseo por la playa o por un bosque.

71. Un beso de una mujer.

72. Lo que hizo Robert Doisneau:



73. La belleza del mundo, de la que esto es sólo un ejemplo:



74. El turrón de chocolate.

75. Un sueño bueno, de esos que nunca se cumplen y de los que jamás quieres despertar.

76. Dexter, y especialmente esta frase: "Life doesn't have to be perfect, it just has to be lived."

77. La Grecia Clásica y la Antigua Roma.

78. Los cómics de Astérix y Obélix.

79. Mickey Mouse.

80. La seguridad de la familia y el altruismo de la amistad.

81. Roger Federer.

82. La Ciencia.

83. Los secretos del Universo.

84. Albert Einstein.

85. La pizza italiana.

86. Taxi Driver y Testigo de cargo. Porque aunque necesitaría una razón más, estas dos son una sola.

87. El papel de Heath Ledger como el Joker en El Caballero Oscuro.

88. Una orquesta sinfónica en plena acción.

89. El soliloquio de Segismundo al final del primer acto de La vida es sueño.

90. El Señor de los Anillos, de Peter Jackson.

91. Más allá del Bien y del Mal, de Nietzsche.

92. El beso de Rodin:



93. Concierto para piano n°2 en fa mayor, op. 21 de Chopin.

94. La banda sonora de Cinema Paradiso.

95. La final de Wimbledon 2007.

96. Ocean, de John Butler Trio, a saber:



97. La sensación inigualable de volar en un avión.

98. El sol.

99. Little Martha, de The Allman Brothers Band:


100. El amor de una mujer.




¿Cuáles son para ti las cosas por las que merece la pena vivir?

lunes, 21 de julio de 2014

El día que el mar se aburrió


Un día el mar se aburrió. El remanso de calma y quietud que se extendía hasta donde alcanzaba la vista se dejó mecer por el viento. Y su forma cambió.

La brisa modelaba la superficie del mar creando colinas y valles que se alternaban y sucedían casi hasta el infinito; cuando el viento era más fuerte y valiente convertía las ondulaciones suaves en olas que desafiaban la planicie del mar y que iban a morir a una playa, sobre la roca o en la arena. El día que el mar se aburrió captó todos y cada uno de los colores del mundo y los devolvió para que con cada amanecer y atardecer se confundiese con el cielo, con sus tonos azules y grises, amarillos, naranjas y dorados, negros y blancos.

El día que el mar se aburrió el cielo encontró un espejo donde contemplarse.

El día que el mar se aburrió yo estaba sentado en una playa al atardecer. La caída del sol arrojaba sobre el mar una luz cada vez más tenue. El crepúsculo teñía el cielo de mil colores, desde el azul hasta el naranja, y cada uno se reflejó sobre el ondulante mar que bañaba la playa. Era imposible saber de qué color era el mar, pues todo él era azul y gris y blanco, exceptuando el amarillo que despuntaba en las crestas de las olas que rompían a mis pies.

El día que el mar se aburrió el cielo sonrió y el mar le devolvió la sonrisa. Y yo vi sonreír a ambos porque el mundo se tornó entonces un lugar muy bello. No sabría decir de qué color era el mundo en aquel instante, pues la gama desplegada hacía parecer que era uno y todos a la vez, pero sí sé que aquella belleza inmaterial me decía que aquel cuadro era perfecto.

jueves, 3 de julio de 2014

Jorge Luis Borges (Los conjurados, 1985)





«(...) Al cabo de los años he observado que la belleza, como la felicidad, es frecuente. No pasa un día en que no estemos, un instante, en el paraíso. No hay poeta, por mediocre que sea, que no haya escrito el mejor verso de la literatura, pero también los más desdichados. La belleza no es privilegio de unos cuantos nombres ilustres. Sería muy raro que este libro, que abarca unas cuarenta composiciones, no atesorara una sola línea secreta, digna de acompañarte hasta el fin (...)»