domingo, 30 de julio de 2023

La piedra y el mar

Dicen que el tiempo lo cura todo, que siempre acaba por poner las cosas en su lugar.

Infeliz de mí, me pregunto si tal creencia es sólo un fútil esfuerzo por compadecernos y convencernos a nosotros mismos de que el peso y las consecuencias de nuestras acciones y nuestras decisiones no dependen realmente de nosotros.

El tiempo no cura nada ni tampoco tiene el poder de poner orden, al igual que no crea ni destruye, ni siquiera transforma. El privilegio, y la responsabilidad, recaen en nuestras manos.

El tiempo tan sólo concede una oportunidad: la capacidad, libertad para poder elegir y tomar así caminos que nos llevan a lugares a los que soñamos llegar, o nos condenan a perseguir fantasmas o a repetir errores, en función de cuán desgraciados o necios, o una mezcla de ambos, seamos o decidamos ser.

El tiempo es como el mar: aparentemente infinito e inabarcable y, a pesar de cuanto tratemos de pretender controlarlo, tozudamente ingobernable.

Una roca llena de aristas, cortante y caprichosa en sus formas nunca se tornará lisa y tersa porque el tiempo así lo designe; será la fuerza del agua la que suavice sus formas y le dote de su delicada forma final. Su destino estará sellado por su abrazo eterno con el mar.

Todo será lo que deseemos, queramos, luchemos o decidamos que sea.

El tiempo nos brinda una vida, y lo que tenga que ser será… tal y como nuestra voluntad determine que sea.

Ayer, hoy, mañana y siempre.



martes, 30 de mayo de 2023

La tormenta

Hoy volvió la tormenta, y con ella se inundó el mundo, crujió el aire y brilló el cielo.

Un trueno retumba entre los muros de la estancia que me da cobijo. Me sobresalta, mas no son mis ojos los que se cierran para evitar sentir el impacto; todo lo contrario: asisten impávidos a la irrupción violenta de un torrente imparable que arrasa lo que encuentra a su paso y alcanza el interior del refugio de mi cabeza. Penetran como cuchilladas en carne tierna los fogonazos de los relámpagos; pensamientos impostores que son intrusos que invaden y se instalan en la habitación de mis recuerdos, al lado mismo de la puertecita que da acceso al sótano donde guardé hasta el más preciado de los sueños.

La última vez que hubo tormenta mi mundo se hizo añicos. Y hoy, con su regreso, me siento solo e indefenso a merced de su furia. Más solo y vulnerable que nunca, hecho un ovillo, rodeado por los pedazos a los que quedaron reducidos mis anhelos más profundos.

El dolor por la ausencia se acrecienta. Mi estómago se encoge y el nudo se aprieta. Palidece la esperanza mientras permanezco inmóvil mirando a través de la ventana abierta a un mundo que ahora se antoja frío y hostil.

El peso de la realidad es inevitable. Tan inevitable como el desenlace de la tormenta, y como el silencio ominoso que anticipó su llegada en la soledad de la noche, durante aquel viaje final hacia el corazón de la oscuridad.




domingo, 16 de abril de 2023

El origen infinitesimal de una idea

You're waiting for a train. A train that'll take you far away. You know where you hope this train will take you. But you can't know for sure. Yet it doesn't matter.

 

~

 

¿Qué ocurriría si pudiésemos percibir el fugaz instante previo al inicio de la tormenta? Ese momento donde coexisten y bailan en una suerte de danza mortal calma e incertidumbre, brisa liviana y feroz tempestad.


Viajar al centro del caos, caos que como el veneno de la serpiente culebrea por el interior de las arterias y muerde para alcanzar hasta la última de tus células.


El miedo y la duda son un cáncer latente que no puede sino expandirse para matar nervios, músculos, órganos y pensamientos. Así, haciéndose dueño de los rincones más íntimos de tu ser, se apodera de tus sueños, deseos y voluntad.


A merced del huracán, sorprendido y desprovisto de protección, se abre al fin en ti el temido agujero negro: ese pozo abierto en el corazón mismo de la oscuridad que todo lo engulle, borrando cualquier rastro de todo aquello que un día hizo al mundo brillar.

 

La cicatriz se resiente, las viejas heridas amenazan con volver a abrirse…


Y tú permaneces impasible, inmóvil, preguntándote por el origen de una idea y por el devenir de todas las cosas.


¿Puede anticiparse un principio y el momento infinitesimal que antecede al desenlace final?

 

¿Qué se hace entonces?

 

~


What is the most resilient parasite? Bacteria? A virus? An intestinal worm? An idea. Resilient... highly contagious. Once an idea has taken hold of the brain it's almost impossible to eradicate. An idea that is fully formed - fully understood - that sticks; right in there somewhere.